Pepín Liria ha sido capaz de abrirse un hueco destacado en la Fiesta de los Toros, forjado en mil batallas, frente a corridas duras y en plazas de toros de responsabilidad. Sus principales armas, la constancia y la regularidad, algo que para el torero murciano ha sido fundamental para no quedar desbancado ante el arreón que que todas sus temporadas ha tenido que aguantar de los demás diestros.
El murciano, durante su periodo en activo, ratificó con brillantez en las plazas de toros de Madrid y Sevilla su presencia en las ferias. En estas plazas tuvo triunfos significativos que le posibilitaron que su nombre se viera anunciado en muchas ferias, siendo las plazas de Pamplona y Murcia los dos escenarios en los que gozaba de mayor cartel.

Pepin Liria, ejemplo de la lucha constante de un torero
El día que se despidió de los ruedos, lo hizo en la plaza donde le vio tomar la alternativa de manos de José Ortega Cano, en la Plaza de toros de Murcia. Ese día se encerraba con seis toros, pero quería que no fuera una encerrona más. Quería que fuera especial. Fue un día muy emotivo para el torero y para todo aficionado taurino.
El torero de Cehegín, se hizo para la ocasión dos trajes de luces de los colores más significativos en su carrera profesional. Salió a la plaza de Murcia vestido de grana y oro, terno que se relaciona a los toreros constantes y luchadores, y después de cortar ocho orejas y un rabo, salió a hombros vestido de blanco y oro. Este traje de luces lo caracterizó en su etapa de novillero hasta llegar a la alternativa. Mató tres toros con cada vestido.
El torero murciano prefirió retirarse en su mejor momento profesional. Se merece su descanso. Gracias Pepín Liria, torero de valor.

