Manuel Díaz El Cordobés, sin recursos para plantear su carrera por otras vías, comenzó desde abajo. La historia de quien asegura ser el hijo del torero de mayor popularidad de todos los tiempos, Manuel Benítez, tiene un contenido altamente novelesco. Al principio, cuando tuvo que pasar por lo más duro de esta profesión intentando abrirse paso, se anunció El Manolo. Fue en aquella época de novillero cuando se tiró como espontáneo en un festival en la Plaza de Toros de Las Ventas mientras toreaba El Cordobés.
Poco después entra en la vida del joven torero, de carácter dicharachero y pelo rubio y alborotado, una persona clave en su trayectoria profesional, Paco Dorado, quien toma el mando como apoderado y organiza lo que él mismo llamó “la nueva revolución cordobesista”. Junto a Dorado, el nuevo Cordobés abandona el anonimato y con 128 novilladas en su haber toma la alternativa en Sevilla, en un cartel de lujo en plena Feria de Abril.

Torero de gran tirón entre la gente triunfa todas las tardes. El Cordobés
Tiene una heterodoxa forma de interpretar el toreo que, al igual que su físico, innegablemente recuerda al primer Cordobés, a las especialísimas maneras que le pusieron en todo lo alto. Manolo Díaz también contagia su alegría y entrega a los tendidos, aunque de un tiempo a esta parte reserva la versión más popular de su toreo para las plazas de menor trascendencia.
Debido al eco mediático de la prensa no taurina, El Cordobés es uno de los matadores de toros más conocidos y queridos por la gente de a pie. Conoce prácticamente todas las esquinas de esta profesión, y sin renunciar a su personalidad, ha logrado hacerse un hueco en los primeros puestos del escalafón. Manuel Díaz El Cordobés.

