El torero Jesulín de Ubrique ha sido uno de los matadores más polémicos y controvertidos de la década de los noventa desde que, en un programa de televisión, se bajo los pantalones para enseñar sus cicatrices. Toda su arrolladora trayectoría de novillero, cuando lideró la última gran generación de novilleros del siglo y su aptitud para el toreo, comenzaron a quedar en segundo plano ante la creciente popularidad de un chaval gaditano que caía simpático a todos los públicos.

El antes y el después de Jesulin de Ubrique. El torero se atrevió a vestirse de luces de amarillo y plata
Lástima que él mismo se menospreciase de esa manera, Jesus Janeiro, el Jesulín torero de los 90, era un profesional de enorme capacidad. Vulgar y práctico con el capote, pero excepcional con la muleta, de amplio y sordo valor, con un proverbial sentido del temple y la ligazón. Torero de formas ojedistas en cuanto a la impávida verticalidad y el gusto por las cercanías, con una instantánea facilidad para conectar con los públicos por su desparpajo y total seguridad en sus largas estancias ante la cara del toro.
Sólo con ese enorme fondo físico y técnico se puede entender que torease tanto. Fueron más de 500 corridas de toros las que sumó en los cuatro años que duró en lo alto del escalafón, llegando a torear la temporada de 1995 un total de 161 corridas, superando el récord de El Cordobés. Cuajando faenas en Plazas de toros de la importancia de Valencia, Bilbao, Zaragoza, Nímes o Pamplona, en esta última cortó un rabo a un toro de la ganadería de Osborne.
En la actualidad sigue siendo un instrumento de la moda mediática y de las guerras televisivas con su espiral de excentricidades, tanto por su pasada relación sentimental con Belén Esteban, como con la que ahora es su mujer, Maria José Campanario. Una máscara en la que se esconde una verdadera dimensión de torero. En la última vuelta a los ruedos intentó ser el torero que pretendió ser en sus inicios, pero sólo los verdaderos aficionados taurinos disfrutaron del verdadero torero, Jesulín de Ubrique.

