Plaza de toros de Mont de Marsan. Séptima de la Feria de la Madeleine. Lleno de no hay billetes. Toros de Zalduendo, justos de presentación. Julián López “El Juli”, saludos en ambos; Miguel Ángel Perera, ovación y ovación; Daniel Luque, saludos y saludos.
Mala sensación que dejó la corrida de los Zalduendos. Tal y como iba la feria, en lo referente a toros y toreros, la tarde olía a triunfo. Pero no fue así. Los toros no embistieron por su falta de raza y bravura, y los diestros no pudieron torear ni expresarse en el coso francés.
Al maestro madrileño, Julián López, se le notó que está agusto en Francia. Se peleó con sus dos oponentes y les sacó faenas de mucho poderío y técnicamente perfectas. Lástima que el fallo de espadas le privase de lograr trofeos.

El Juli, maestro en las plazas de toros de España y Francia.
A Perera, la afición francesa, lo esperaba con mucha expectación. Sus faenas no calaron en los tendidos, aún con el máximo esfuerzo del torero, por la falta de transmisión de sus toros.
Daniel Luque sólo pudo dejar presente su toreo de capote, realizando una serie de verónicas de trazo largo y templado, de mano baja y bellísima estampa torera.
Otra feria más que se pasa y nos deja con la pregunta de la escasez de raza y bravura en los toros. Balance positivo en la Plaza de toros de Mont de Marsan.

