Plaza de toros de Santander. Segunda de Feria. Lleno en la plaza. Toros de Fermín Bohórquez, silencio y dos orejas; Pablo Hermoso de Mendoza, dos orejas y saludos; y Diego Ventura, dos orejas y dos orejas y rabo.
Fermín Bohórquez no pudo rematar a su primero porque el toro se rompió una mano. Sí pudo torear con la elegancia que le caracteriza a su segundo astado a lomos de Bohemio con el que encandiló al público.
Hermoso brilló montando a Dalí y a Ícaro, siempre dándole el pecho al toro. Este es el toreo de verdad al que nos tiene acostumbrado el maestro. Lástima que el manso que le tocó en suerte se fue a los chiqueros y no le pudo hacer faena.

Diego Ventura firmó una de sus mejores actuaciones
El caballero sevillano explicó: “He disfrutado mucho de la tarde. Lo he dado todo desde el primer momento y creo que el resultado no ha podido ser mejor. Uno entrena pensando en tardes de tanta rivalidad y competencia, pero sería injusto obviar el gran trabajo de mi cuadra. Caballos como Morante, Manzanares o Califa han estado simplemente cumbres.”

