
Curva de Estafeta.
Peligroso encierro protagonizado por los toros de la ganadería de Miura. Esta ganadería se pone todos los domingos de feria por su buena fama en los recorridos. Toros que suelen llegar a la plaza hermanados con los cabestros, menos cuando uno se cae, se rezaga o se despista que tienen la fama contraria.
El sexto encierro se ha saldado con once mozos que han sido transladados a los centros hospitalarios. Cinco de ellos han sido por asta de toro, pero ha habido dos corredores que están en pronóstico grave. En la calle de Mercaderes ha sido arrollado un mozo y presenta una cornada en el cuello y en la entrada del callejón otro mozo ha recibido dos cornadas, una en la parte posterior del muslo y la otra muy grave en el tórax.
Fernando Boneta, portavoz de los servicios sanitarios: “en principio, los heridos están graves. Estamos preocupados en especial por los corneados en el cuello y en el tórax. Los dos han llegado al hospital en constantes compatibles con la vida.”


El encierro de Miura siempre se ha considerado en la Feria del Toro de Pamplona como un mito para los corredores; pero la verdad es que a pesar del tamaño de los toros, el encierro solía resultar limpio y sin heridos, fundamentalmente porque los miuras no deseaban más que llegar a destino, luego por la tarde su comportamiento era también típico, sin entregarse, pasando por ahí. No sé si el cambio del comportamiento se deberá a la soledad del toro de miura en las calles de Pamplona o a un verdadero cambio. Ojalá, aunque a precio de sangre no tiene ningún interés.