
Perera toreó en vaqueros tras la voltereta.
Plaza de toros de Pamplona. Novena de la feria de San Fermín. Lleno en la plaza. Toros de Fuente Ymbro, el quinto como sobrero, muy serios, bien presentados y de juego variado, noble el primero, rajados cuarto y quinto. Antonio Ferrera, oreja tras aviso y saludos desde el tercio; Miguel Ángel Perera, oreja y palmas; Daniel Luque, palmas y silencio.
Ratificando que es un torero de Pamplona, Ferrera banderilleó, toreó y deleitó al público. Lástima que le tocase el cuarto toro y la gente estuviese más pendiente del bocadillo: “Yo creo que al toro aún siendo el de la merienda, si le meto la estocada, le corto la oreja. Le he puesto toda la intensidad a la faena y he disfrutado mucho. Es una pena que la gente desconecte. Me voy con la sensación de haber tenido cerca la Puerta Grande…”
Perera demostró el sitio que esta pisando delante de la cara de los toros y después de una voltereta espectacular volvió a torear como había empezado: “A sido peligroso a ratos. Ha habido dos tandas en las que pareció que obedecía, pero después empezó a desarrollar. Esto es Pamplona y hay que hacer el esfuerzo. Me duele la voltereta, pero me importa la oreja.”
A Luque le tocaron en suerte dos toros complicadosy deslucidos sin opciones: “No ha valido nada. No me ha regalado ni una embestida, ni una. Espero que se haya visto la disposición.” Su segundo tampoco le dejó demostrar nada, “Así es imposible. Ni un pase.”

